145.000 kilos de tomate colorean de rojo las calles de Buñol

Como cada último miércoles de agosto, las calles de Buñol hoy se han vuelto a teñir de rojo debido a los 145.000 kilos de tomate que se han lanzado en la fiesta más internacional de esta localidad valenciana,la Tomatina.

Desde primera hora de la mañana, los buñolenses y los visitantes, que acuden año tras año a disfrutar de la experiencia, se preparan para la gran batalla de tomates. Algunos madrugan para ultimar los detalles de sus atuendos para la Tomatina y, en cambio, otros participantes pasan la noche anterior a la gran batalla en el recinto ferial, lleno de chiringuitos y atracciones de feria.

A medida que se acercaba la hora, las 20.000 personas que han comprado la entrada se reunían en el recinto para ver y participar en el famoso«palo-jabón», un juego popular que consiste en que todo aquel que lo desee puede tratar de trepar hasta lo alto de un palo untado en jabón para conseguir el jamón que hay colgado. Y entre ovaciones, cánticos y cubos de agua, los participantes de todas las nacionalidades trataban de alcanzar el suculento premio.

A las 10:50 de la mañana, el pistoletazo de salida ha marcado el inicio de la septuagésima cuarta edición de la Tomatina. Los seis camiones, cargados de tomates de una empresa de La Llosa, que desfilaban entre el gentío repartían «la munición» y algún que otro tomatazo. Y así, entre el ruido de las bocinas y los gritos de emoción, las calles de Buñol se han convertido en un largo río de zumo de tomate en tan solo una hora.

Imagen de un participante en la Tomatina de Bu̱ol РMIKEL PONCE

Con la segunda carcasa se marca el final de la Tomatina, a las 12 en punto de la mañana, y se procede al desalojo del recinto para limpiar las fachadas y las calles de los restos de las frutas y los residuos generados durante la fiesta. Sin embargo, muchos de los participantes aún permanecen unos minutos más en el campo de batalla para rebozarse en el tomate y tomarse fotos.

A lo largo de todo el recorrido que da salida al recinto, muchos vecinos de la localidad prestan ayuda a los asistentes facilitándoles agua para limpiarse y para beber tras una dura batalla.

Una Tomatina pluricultural

Juncal Carrascosa, la alcaldesa del pueblo de Buñol, destaca que aunque en esta edición se ha reflejado una bajada en la venta de entradas debido a las lluvias de los días que han precedido a la Tomatina, se ha logrado que la fiesta «vuelva a la gente» de Buñol.

De hecho, todas las entradas reservadas para los vecinos de la localidad se han repartido y se han tenido que coger algunas de las que estaban a la venta debido a que había una previsión de 5.500 locales que acudirían y finalmente han sido 9.000 buñolenses los que se han animado a «retomar la tradición».

Gente de toda España acude para disfrutar de la «guerra pacífica» de tomates. Pablo y Samantha, una pareja de Sevilla, han vivido por primera vez la experiencia y ya están pensando en repetir el año que viene, ya que les ha impresionado «la cantidad de gente que hay con ganas de pasarlo bien y el buen ambiente que se respira».

Imagen de Pablo y Samantha, una pareja sevillana en la Tomatina de Buñol
Imagen de Pablo y Samantha, una pareja sevillana en la Tomatina de Bu̱ol РABC

También, Carrascosa ha declarado que este año ha habido mayor afluencia de rusos en comparación a años anteriores. La presencia de los australianos sigue siendo notable en la Tomatina, sin embargo, ha habido una menor participación de turistas británicos.

A pesar de ello, visitantes de todo el mundo acuden a esta localidad valenciana cada último miércoles de agosto.

La tradición de un pueblo contra la violencia de género

La Tomatina ha vuelto a instalar este año dos puntos violeta para prevenir posibles situaciones de violencia de género o presunta agresión sexual, además de que las personas que van en los camiones también tienen esta función.

La alcaldesa ha afirmado que Buñol «tiene una larga tradición contra la violencia de género, tal y como lo demuestran las iniciativas como la semana de la mujer, las sesiones informativas y otras manifestaciones que han sensibilizado a la población», de manera que los puntos violeta «son un añadido más».

También, para garantizar la seguridad de todos los participantes, la Tomatina ha estado supervisada por 200 efectivos y voluntarios que han contribuido a la causa.

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